Cuando te vuelvo a ver, me haces sentir mal

Hoy 15 de octubre, es el día internacional de la muerte gestacional y perinatal, un día muy duro cuando has pedido a un ser querido, a tu bebé… A un bebé que amabas desde que te enteras que está dentro de su madre.

Hoy me voy a dirigir a un “profesional” que nos ha atendido durante los tres embarazos de mis hij@s. Sigue leyendo

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Mi hijo no es un arcoíris

Si sabes lo que es un bebé arcoíris supongo que has sufrido alguna pérdida o conoces a alguien que la ha tenido… Perder a un bebé, es algo que nadie debería vivir, es lo más duro que me ha pasado en mi vida. Durante las últimas semanas, he publicado varias entradas hablando de las fases del duelo. Sigue leyendo

Duelo V: Etapa de Aceptación/Continuar

Esta etapa es la que me resulta más difícil de explicar, sobre todo porque no estoy seguro si ya he llegado a ella o todavía estoy en la anterior.

Supuestamente es cuando ya lo has aceptado, pero yo lo hice en las fases anteriores, es cuando aprendes a vivir sin esa persona (porque no te queda más remedio y en mi caso tengo el problema, que mis recuerdos sólo son de cuando estaba en la tripita, no le puedo poner cara 😦 ).

Como es la última, dicen que es en la que ya no estás tan triste y podrás volver a llevar una vida “normal”… Pero como he dicho yo no sé si la estoy viviendo. Yo tengo esa herida que no deseo a nadie y me hizo polvo, me marco tanto, que nunca seré el mismo de antes. Esa herida está curada, pero tengo una enorme cicatriz que todo los días me recuerda, que tengo una estrellita en el cielo ¡mi primer bebé!

Pasados 5 meses de la perdida, yo necesitaba algo… Me había estado preparando para cuidar a un bebé que ya no estaba… Tenía un gran vacío… Como te conté en la etapa anterior, después de hablar mucho mi pareja y yo decidimos que íbamos a adoptar un gatito, y justo el día antes de ir a la protectora nos enteramos que había otro bebé en la tripita de mi mujer 😀 …

Para mi ese segundo embarazo fue bastante duro, tenía tanto miedo… Sólo habían pasado cinco meses, y no fui capaz de disfrutar como en el primero 😦 … Pero eso será otro post.

Pasan los años y el día que perdí a mi bebé y al día siguiente (que es cuando nació) enciendo una vela, me acuerdo mucho más de él que todos los demás días del año… En el escritorio del ordenador del trabajo tengo una imagen con el número de velas que va cumpliendo mi primer hijo… Al principio era cada mes 😦 .

He escuchado tanto que el tiempo cura todo… Pero sé que no es verdad, mi fuerza es mi mujer, mi segundo hijo y mi recuerdo a ese primer bebé que tanto amé y se fue antes de tiempo.

Pero cuando he podido empezar a escribir de ello, fue poco después de ver un vídeo de Pablo (FamilyMan Vlog):

https://www.youtube.com/watch?v=96bRQv5VgJ4

– Agradecer a Pablo este video y su permiso para compartirlo –

Me di cuenta de que me venía bien hablar de ello y podía ayudar a más gente, a mi mujer no le gusta recordar y no le gusta hablar de lo que nos pasó… Yo empecé a buscar por las redes y contacté con grupos que habían pasado por cosas similares y vi que lo que sentía era normal, poco a poco ese apoyo me está haciendo llevar esta perdida de forma más llevadera…

 

En este momento el camino no parece tan duro….

 

(Si has sufrido una perdida cercana, y necesitas que te escuchen, un hombro para llorar, y no encuentras a nadie… Yo te dejo el mio. ¡Un abrazo enorme!)

Duelo IV: Etapa de Dolor/Depresión

Todas las fases son realmente duras, pero en mi caso puedo decir que ésta un poco más… Más que por los sentimientos, fue por su duración ya que las fases anteriores, fueron más o menos rápidas y se pisaban unas con otras.

Esta fase cuando comenzó, vino con la idea de quedarse… En esta fase ya asimilé lo que había pasado, que no había ninguna solución y debería aprender a vivir con esa pérdida (tan dolorosa) toda mi vida… Ya no me preguntaba porqué a mi, ni me lamentaba de mi mala suerte, no pensaba si alguna cosa podría haberlo evitado… Ya daba igual, mi nene nunca estaría conmigo 😦 .

Mi vida se convirtió en una rutina… Las cosas las hacía por instinto, sin ganas, seguía llorando mucho y no me apetecía hablar con nadie, sólo con mi mujer que era la única persona que realmente me podía entender. Dicen que no hay cosa más dura que perder a un hijo 😦 , las personas están preparadas en mayor o menor medida a despedirse de sus mayores (abuelos, padres, tíos, etc.), pero nunca pensamos que nos tendremos que despedir de un hijo, y en mi caso no tuve ni el valor de verle…

En esta fase nos tuvimos que enfrentar a “deshacer” muchas cosas que no recordábamos… Anular suscripciones de revistas de bebé (cada vez que veía una en el buzón era como si me diesen un golpe muy doloroso), darme de baja de páginas de seguimiento del embarazo (cada semana recibía un mail con la edad que tendría mi bebé), y aunque guardamos todo para no ver nada… De vez en cuando encontrábamos algo (un chupete, un babero, etc.) que nos volvía a abrir la herida 😦 .

Me costaba dormir, casi no descansaba, tuve que empezar a tomar pastillas y ni con eso 😦 , me despertaba por las noches con pesadillas, recordando todo… Alguna vez soñaba que estaba con mi nene para luego despertar y volver a la realidad 😦 … A esa realidad de que físicamente nunca estaría con nosotros.

Nos habíamos preparado durante unos meses para cuidar de nuestro bebé y la vida nos dio una gran patada no permitiéndonos que fuera así… En esta fase necesitaba cuidar de alguien (a parte de mi mujer),  no sé como explicarlo, es bastante complicado… Pero después de mucho pensarlo y saber que iba a ser una decisión de la que luego no nos podríamos arrepentir adoptamos a un gatito, y en nuestro caso nos ayudó un montón 🙂 , nos hacía mucha compañía y necesitaba de nuestros cuidados…

(Comentar que el tema de adoptar un animalillo, fue une decisión difícil… Porque sabíamos que una vez que llegase ya no podríamos arrepentirnos de tenerle en casa, le estábamos dando un hogar y no se lo podríamos quitar).

 

En esta fase cada vez estaba más seguro, que este camino ya iba a ser así de duro para siempre…

Duelo III: Etapa de Negociación y recuerdos

Continuamos hablando de las fases del duelo y como las viví, si no has leído las entradas anteriores Duelo I: Fase de negación/es verdad  y Duelo II: Fase de ira/buscando cumpables te aconsejo que comiences por ellas. Esta fase para mi es realmente confusa, ya que la pasamos de manera distinta a lo que cuentan y he leído.

Es cuando empiezan a pasar por tu cabeza pensamientos de si hubieses actuado de alguna manera distinta, la perdida podría haberse evitado. En nuestro caso ya nos dijeron los médicos que para evitar el accidente, tendríamos que haber tenido muchísima suerte, y que justo ese día a primera hora hubiésemos tenido revisión, nos hubieran hecho una ecografía, y en ella a lo mejor podrían haber visto el nudo verdadero.

También cuentan que si eres creyente, intentas negociar con tu Dios alguna forma de cambiar lo que te ha pasado. Pero yo en esta fase estaba tan enfadado con el mio, como para negociar por algo que no entendía porque nos había tocado…

También es la fase en la que se comienza a pensar cosas del tipo “si estuviera aquí, estaríamos haciendo esto…”, “si no se hubiera marchado ahora podríamos dar un paseo”, “si…”, “si…”, “si…” Muchos “si…”. Nosotros también la vivimos algo distinta, la orientamos más a recordar lo bonito que fue el embarazo y las cosas que hacíamos… Cuando me iba y besaba a la mamá y a la tripita, cuando venía y avisaba a los dos que ya estaba en casa a lo Pedro Picapiedra, cuando cogía la guitarra y le cantaba la canción de “Yo te esperaba” de Alejandra Guzmán. De vez en cuando veía el vídeo que grabamos cuando preparamos su maletita para el hospital, vídeo que siempre me hacía llorar y que llegó un momento que dejé de ver hasta hace poco, que han pasado cuatro años.

Nosotros resumíamos todos esos momentos tan bonitos, que se convirtieron en tristes, en lo feliz que fuimos los tres  durante las 39 semanas que sabíamos que estuvo con nosotros, bueno realmente las 26 porque nos enteramos ya algo tarde de que estaba en camino.

 

Ya intentábamos coger fuerzas para poder seguir en este duro camino…

Mi hijo no ayuda en casa y no quiero que lo haga

A todo papá y mamá le gusta que su hij@ le ayude a realizar distintas tareas de la casa, en mi caso (como raro que soy) NO, no quiero que mi hijo me ayude, por el contrario me gusta que colabore 😉 .

La forma de llamarlo realmente es una tontería, al final el resultado es el mismo, pero creo que el matiz de decir colaborar a ayudar, en un futuro puede que sea muy positivo. Durante mucho tiempo le decía “quieres ayudar a papi a hacer la cena“, “me ayudas a poner la mesa“, “me ayudas a tender“, “me ayudas a…“, se lo he dicho tantas veces… Alguna todavía se me escapa 😦 .

El cambiar este vocabulario es algo que está resultando bastante difícil, ya no sólo porque me cueste a mi, que me cuesta un montón, es porque he crecido “ayudando” a mi madre y a mi padre en distintas cosas y también es por la gente, que no es consciente de ello y estoy seguro que no lo hacen por fastidiar… Por ejemplo cuando vamos a comprar, es raro que algún día no escuche de alguien un comentario del tipo “que bien, como ayudas a papá”. Si me sigues en el blog o en redes sociales, sabes que intento cocinar mucho con mi nene, cuando alguien le pregunta “¿has ayudado a papi a hacer la comida, la merienda, la cena o similar?” respondo yo por el, porque su respuesta siempre será si, “¡NO!, no me ha ayudado, lo hemos preparado juntos” 😀 .

Dejemos un momento a los niños y ahora vamos a repasar a los adultos, si eres marido, padre, o un adulto que vive con más gente cuantas veces te han preguntado ¿ayudas con las cosas de la casa? Y si eres mujer, madre o vives con tu novio, y tu pareja colabora en casa… Cuantas veces has escuchado ¿Qué suerte tienes que te ayuda? A que estas preguntas “fastidian” mucho 😉 .

Pues empecemos desde el principio, no enseñemos a los niños a decir que nos ayudan, cambiemos el vocabulario y (espero) que el día de mañana no se oigan frases de “Que bien que ayudas a tu mujer”, “Que suerte tienes”, etc. Contribuyamos entre tod@s a que nuestros futuros adultos sean RESPONSABLES, con el cuidado de cualquier tipo personas, hogar…

Y si te encuentras conmigo en la cola de un supermercado, ves a mi nene poniendo cada cosa en la cinta transportadora… Te voy a pedir dos favores… El primero no te desesperes, su cuerpo es más pequeño y puede que tarde un poquito más en poner todo, del que tardarías tu y yo 😉 , pero el favor más grande que te pido es que no le digas que bien me ayuda, mejor dile que sabe comprar muy bien 😉 .

¿Y tu cuando eras pequeñ@, también ayudabas en casa?

 

Continuamos en nuestra aventura de aprender e ir mejorando poco a poco…

No te preocupes… ¡Yo como con las manos!

Muchas veces no nos paramos a pensar como de distinto puedes ser el mundo para nuestr@s peques…

Uno de los primeros recuerdos que tengo (creo que tendría la edad de mi hijo ahora 3-4 años) es que estaban hablando mi madre y una amiga que nos invitaba a su boda, en esa época no existía los menús infantiles en esos eventos y pillabas a los niños un menú de adulto o comía del de sus padres (que con mi edad era lo habitual), pero esto lo descubrí después de lo que te voy a contar.

Al menú se llamaba cubierto, para mi un cubierto era un tenedor y una cuchara porque los cuchillos no los podía utilizar 😉 . Pues imagínate lo que podía pasar por mi cabeza escuchando esa conversación (yo tengo algún recuerdo de ello)…

– Le ponemos cubierto

– No hace falta

– Que sí, como no se lo vamos a poner al pobre

– Es que es pequeño y va a comer poco

– No pasa nada que coma lo que quiera

Para mi esto se me hizo eterno escuchando a mi madre y a su amiga, como podía ser tan complicado el tema de que me pusieran un tenedor y/o una cuchara!!! Me parecía que lo estaban pasando mal y de verdad no lo entendía, me parecía un tema tan tonto… Lo intenté, pero no era capaz de entender porque tanto dilema para un cubierto… Yo tenía la solución me lo llevo de casa o como con las manos… Frase que solté “No te preocupes si yo como con las manos“… La gracia que les hizo fue monumental pero a mi no tanto… Las dos se empezaron a reír y yo allí sin entender porque era tan divertido, si les había dado la solución para que dejasen de “discutir”… En ese momento es cuando me explicaron que a la comida de las bodas se llamaba cubierto… Yo recuerdo que lo pasé mal en esa situación, si me lo hubiesen explicado me habrían evitado ese mal trago, aunque gracioso para los adultos, porque claro como cualquier mamá cuando su hijo tiene alguna ocurrencia que considera graciosa, no puede callarse y tiene que ir contándolo a todo el mundo… Cosa que a mi como nene no me hacía nada de gracia y lo volvía a pasar mal 😦 cada vez que lo contaba.

Lo bueno es que la memoria de mi madre no era muy buena y al final esta anécdota sólo la recuerdo yo 😉 .

Cómo decía al principio, nuestro mundo puede ser muy distinto al de nuestr@s peques y vivimos a un ritmo diferente, nos cuesta ponernos en su lugar, en sus miedos, y lo peor… Podemos contar cosas que nos parecen graciosas pero a ellos no tanto y sienten que se les pone en ridículo.

 

Según crece mi nene, la aventura cada vez es más emocionante 😉 …